1.
Introducción
En la larga historia
de la recepción del Quijote en Serbia, las tres formas de recepción —traducción, presencia en
la crítica literaria e
influencia en la literatura nacional— siempre han corrido paralelas.
Cervantes
y su magna obra penetran en nuestra región a
finales del siglo xviii y principios del xix, cuando varios escritores
e intelectuales se entusiasman por el arte de narrar cervantino, pero también encariñándose con el
protagonista de su novela. Antes de que se publicara la primera traducción serbia, personalidades destacadas de la
vida literaria y cultural leían la
novela en francés y en alemán, en versiones de Filleau de Saint Martin, Viardot,
Tieck y Zoller
(Stojanović 2005). No pasará mucho tiempo hasta la aparición de las primeras
recrea- ciones u obras
literarias inspiradas en el modelo cervantino,
siendo
el primero en ostentar tal título el libro Vida y aventuras (Живот и прикљученија) de Dositej Obradović, publicado en 1783 (Stojanović 2012: 325-327).
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A lo largo de los siglos
el rastro del Quijote se puede seguir
en la novela larga, en la novela
corta, en el cuento, pero también
en
la poesía serbia,
tanto en obras
de autores románticos como posteriormente en las de los realistas, los modernistas y los con- temporáneos. El prestigio de la obra y la admiración por
ella siguen vivos, y su huella presente en escritores de la relevancia de un Ivo Andrić (Premio Nobel en 1961), Miloš Crnjanski
o Danilo Kiš, por mencionar los más
importantes. En la gale- ría de figuras moldeadas según el patrón del héroe cervanti- no,
entre varias figuras de rebeldes, revolucionarios, idealistas soñadores, excéntricos e incluso payasos
literarios, una de las más recientes
es la de Stefan Krilović («Esteban El Alado»),
protagonista de la novela La versión de Sancho, de Ratomir Damjanović, publicada
en 1999 (Stojanović 2008). Este per- sonaje es un ejemplo vivo del inagotable potencial
creativo del arte cervantino a través del tiempo y del espacio.
En el libro Cervantes
en la literatura serbia identificábamos y enumerábamos
los elementos cervantinos más aprovechados en las obras de autores serbios
de todas las épocas y de todos los géneros.
Son: 1) el personaje del caballero manchego, creativamente transfigurado de diferentes maneras, pero con unos rasgos
constantes: la pasión por la lectura, la identificación con personajes literarios, la fuerte imaginación, el idealismo, la generosidad y el altruismo, la obstinación y la estima
de sí mismo, el afán de gloria, el
desprecio de lo material, la elección de
un nombre partiendo de un modelo y el fracaso en muchas acciones; 2) la pareja don Quijote–Sancho; 3) el conflicto indi- viduo–realidad circundante; 4) la crítica
de la tradición litera- ria; 5) los
motivos novelescos (la salida de casa y el itinerar, el caballo fiel, el castillo en el horizonte, los magos, los molinos, etc.); 6) los elementos de la técnica novelesca (Stojanović 2005:
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324-325). Encontramos algunos de estos
elementos en la obra que presentamos en este libro.
En cuanto a la traducción, disponemos de tres versiones
completas del Quijote y de una veintena de adaptaciones, tanto de
literatura infantil y/o juvenil como para otros públicos. La primera
traducción íntegra sale en 1895-96
y su autor es Đorđe Popović,
llamado Daničar. Figura destacada de la cultura ser- bia de la segunda parte del
siglo xix, Popović era admirador fervoroso de Cervantes y traductor tanto
de la novela comple- ta como de una adaptación juvenil
y de una novela ejemplar. Su traducción del Quijote y la presentación de la vida y obra de
Cervantes que hizo en el prólogo representan un hito en la recepción del novelista
español en Serbia, pero también en otras partes
de Yugoslavia (Bosnia,
Montenegro, Macedonia; Stojanović
2006: 67-70). La segunda traducción del Quijote se publica
en 1988 en Belgrado y en la actualidad se tiran de ella miles de ejemplares (traducción de D. Vrtunski). La tercera sale en
2005, con motivo de los 400 años de la primera parte de la novela (traducción de
Aleksandra Mančić).
La apreciación de Cervantes por parte de los lectores
ser- bios ha sido unánime y siempre positiva, como testimonian decenas
de críticas publicadas a lo largo de estos 250 años de recepción del escritor
alcalaíno en nuestro
suelo. Por poner
un ejemplo e ilustrar lo dicho, mencionaremos al dramaturgo
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Dragutin Ilić,
quien afirmaba en 1903: «Existen
muchas estrellas luminosas y grandes, muchas, muchísimas;
pero soles, hay solo tres: Homero,
Cervantes, Shakespeare; ¡la Ilíada, Don Quijote, Hamlet!» (Стојановић 2014: 62). Otros autores más recientes incluso llegan a afirmar
que el carácter típico del serbio se ase- meja al de
don Quijote. El psicólogo Trebješanin, por
ejemplo, habla del donquijotismo de los serbios (Стојановић 2014: 14).
En cuanto a la literatura infantil y juvenil (LIJ), «el en- cuentro Quijote–lectores jóvenes sucede primero mediante traducciones
y versiones abreviadas/adaptadas de la novela,
que se multiplican a lo largo de la centuria y luego por sen- das
recreaciones en obras de escritores nacionales» (Stojanović 2016:
327). Después de una tentativa temprana de acercar la obra a los jóvenes mediante
la traducción de L´histoire de
l´admirable Don Quichotte de la Manche (original francés de 1853, traducción serbia de 1882), todas las demás adaptaciones de LIJ se publican en la centuria siguiente. Es sobre todo en la década 1930-1940 que abundan estas versiones, profusamente ilustradas por artistas nacionales e internacionales. Se trata de adaptaciones
traducidas del francés, alemán y ruso, algunas
esmeradas (tanto en la parte textual como en el diseño grá-
fico —por ejemplo
la de 1931, ilustrada por dibujos originales del ruso Vladimir Zhedrinskiy—) y otras menos (Stojanović 2018b). Pero todas han contribuido al conocimiento y a la fama del libro e incluso a la formación
de nuestra literatura para niños y
jóvenes, tal y como explicábamos en el artículo «La contribución cervantina a la formación de la literatura juvenil en Serbia» (Stojanović 2018a).
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Hoy día
disponemos de una quincena de adaptaciones para jóvenes lectores. Dado que se trata sobre todo de reediciones de
libros publicados hace medio siglo o más, urge ofrecer adapta- ciones
nuevas que estén a la altura de nuestro tiempo.
Varios escritores serbios, tanto autores de LIJ como de lite- ratura
para adultos, han afirmado haber tenido su primer con- tacto con el Quijote siendo niños, en alguna versión
adaptada y traducida
a nuestro idioma (Dobrica Erić, Radomir Smiljanić, etc.; Stojanović 2018a: 807).
Uno de los ejemplos más llamativos es el poemario de Dobrica Erić El
caballero del carnero (1976), donde se narran las
travesuras de un pastorcillo inspiradas en las
aventuras del hidalgo manchego y donde el marco referen- cial de la novela
viene trasladado al universo rural de Serbia
(Stojanović 2016). En esta obra se da una doble y original trans-
ferencia del Quijote: de la literatura para adultos a la literatura infantil, y de la prosa a la poesía.
Otro
modelo relevante es Don Quijote del Bramante, dra-
ma infantil escrito para la difusión
radiofónica, de Dragan Aleksić. Pertenece al mismo momento histórico de
nuestras letras, cuando la recepción
del Quijote alcanza una de sus ci- mas:
los años 1960-1970.
2. Dragan Aleksić y el Quijote
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Dragan Aleksić (1941-2016) es
escritor y dramaturgo nacido en
Belgrado, autor de varios libros para niños y jóvenes, así como de una treintena de radiodramas para pequeños y para
adultos.
Pasó su vida profesional como redactor y guionista en Radio Belgrado y Televisión Belgrado. Como humorista
publi- có un número
considerable de poemas,
de aforismos y de textos
satírico-burlescos en periódicos y revistas.
El
texto Don Quijote del Bramante se escribió en 1967, se estrenó en la radio el año siguiente y se publicó
en 1974. Su autor
Dragan Aleksić lo presentó al público contemporáneo en un coloquio organizado en el Instituto Cervantes de Bel- grado con motivo del cuarto centenario de
la primera parte del Quijote (19-24 de abril
2005). En
las actas bilingües del co- loquio
salió un fragmento de la pieza en español, traducido por Snežana Mijailović, y revisado por Salomé Monasterio Morales
(Aleksić 2006: 37-45). Presentando su obra, Aleksić explicaba: «Don Quijote del Bramante es una especie de burla, o, mejor dicho, una transposición conceptual de la quijotería o del quijotismo para los más pequeños. Un niño llamado
don Quijote oye a sus padres decir una frase habitual: “Si la gente sigue así, la Tierra volará
por los aires”.
Por supuesto, se refe- rían a la lucha entre el armamento atómico
y el equilibrio de las
fuerzas bipolares de aquel entonces. La imaginación infantil se dispara y don Quijote del Bramante
decide salvar el planeta atándolo
con un bramante para que no salga volando» (Aleksić 2006: 37). La realización de su misión no será nada fácil,
sobre todo por el rechazo
de la idea por los adultos, que ponen mu- chos reparos al pequeño Quijote que, sin embargo,
conseguirá llevar a cabo su
misión y al final organizará una fiesta para
celebrar la ejecución de su plan.
En el mencionado coloquio
de 2005 Aleksić
recordaba haber tenido conocimiento del héroe cervantino
cuando tenía once años. Aunque más tarde, en la carrera
de Literatura General,
conoció al Caballero de la Triste
Figura en su faceta más seria
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(en la
versión de la novela para adultos), el cariz de su primer encuentro con el caballero le motivó para
escribir un radiodra- ma para los
niños (Aleksić 2006: 38). Decía, por un lado, que en don Quijote
palpitaba el corazón
de un gran niño, y que, por
el otro, eran precisamente los niños quienes
no tenían ninguna
dificultad en reconocer en su entorno o
en los objetos que los rodean las
formas más inusuales e imaginadas: «¿Serán pocos los padres y abuelos los que tratarán de hacer entrar en razón a sus hijos y nietos intentándoles
convencer de que la cúpula de la
iglesia no es un cohete espacial; las colinas repobladas, aldeas; y la bañera, el mar
Mediterráneo? Asimismo, ni San- cho
Panza ni cualquier otra persona pudieron disuadir a don Quijote de que los molinos
eran castillos y de que los rebaños de ovejas
eran caballería a galope» (Aleksić
2006: 38). Conclu-
yó subrayando que es precisamente la ingenuidad infantil la que «en don Quijote contribuyó a la universalidad del perso- naje.
Aparte de su constante presencia en la vertical temporal a través de los siglos y las épocas, la proyección horizontal que comprende el
período que va desde la infancia hasta la tercera edad lo acercó más a todas las generaciones y, a diferencia de Hamlet de Shakespeare, lo
coronó proclamándolo la mejor obra literaria del segundo
milenio» (Aleksić 2006:
39-40).
3. Don Quijote del
Bramante
Don Quijote del Bramante es una transferencia múltiple de la novela
cervantina, primero a la literatura infantil y luego al género dramático. En la obra vemos cómo el hidalgo de la Man- cha se
convierte en niño y se traslada a la época de la Guerra fría en los Balcanes.
El protagonista, llamado
«don Quijote del Bramante», entiende literalmente el comentario de sus padres
de que la
«Tierra
volará por los aires» si la situación política en el mun- do sigue así. Recordemos que se trata
de los años sesenta del
siglo xx en que la carrera armamentista entre las dos superpo- tencias está en su apogeo. La acción de la pieza se centra
en los esfuerzos del niño
por encontrar una
cuerda lo suficientemente larga para atar la Tierra.
Con este propósito sale al camino para colectar bramantes y en su periplo se encuentra
con va- rios personajes: dos montañeros, el maquinista y su mujer,
y el capitán del barco «La abuela tuerta». Son adultos que, sin embargo, se comportan como niños y son muy
graciosos. Los montañeros, aunque se
vanaglorian de sus proezas pasadas y de sus escaladas al Himalaya, son unos holgazanes que se que- dan
tranquilamente alrededor del fuego, bebiendo Coca-Cola y lamentándose de que se marean
en la altitud. Les cuesta
mucho deshacerse de sus
bramantes: al primero porque su mujer los utiliza para secar la ropa y al segundo
porque los necesita
para columpiarse. En la tercera
escena sale un maquinista que nunca come al debido tiempo y al que su mujer amonesta
sin parar porque la
comida se enfría; no tienen bramante para dárselo a don Quijote. En la cuarta vemos a un capitán
de barco al que el protagonista tiene que despertar, porque «duerme cuando
el mar está en calma y navega
solo cuando hay olas». Está mal- humorado
y no para de jurar. Él tampoco quiere dejar sus bra- mantes de barco al niño, porque le sirven para volar cometas y jugar
al teléfono escacharrado. Llora cuando don Quijote se los quita. La niña Ivona, hermana del protagonista, es muy realista
y no entiende lo que se propone
su hermano. Primero
le pide que la lleve consigo,
advirtiéndole de que, si no lo hace, contará su secreto al padre de los dos (sin
embargo, no lo hace). En la escena final se queja de que su hermano
no quiere jugar con ella y de
que siempre tiene unas ideas raras. Revela al público que en realidad
su hermano no ha hecho otra cosa sino atar con cuerdas el patio donde transcurre la acción.
Como podemos
ver, todo el texto está empapado de gracia juguetona y risueña, propia de la literatura para niños.
En la
caracterización de su protagonista el escritor serbio aprovecha varios motivos recurrentes en las recreaciones qui- jotescas. El pequeño Quijote es muy
cabezón y no desiste de su idea
aunque encuentra muchas dificultades para realizarla. Los personajes que lo rodean no
le entienden, les parece raro e intentan disuadirle. Pero él es activo, resuelto a realizar su plan e incansable, igual que su lejano predecesor español cuyos rasgos distintivos son precisamente el
dinamismo, el altruismo, el idealismo y la obstinación. También comparten la misma posición marginal
respecto a su entorno.
Una vez más salta
a la vista la naturaleza proteica del héroe cervantino que, a pesar de tantas
metamorfosis —en este caso de
edad, de
nacionalidad, de época histórica y de geografía—, no pierde nunca su esencia
transcendental y permanece siem- pre reconocible y cercano.
4.
Conclusiones
Algunos
momentos específicos han sido decisivos para la rea- lización de
esta idea. Conocí a Dragan
Aleksić en el coloquio
«Don
Quijote en la cultura serbia» que organicé en Belgrado en 2005. Es cuando me enteré de la existencia de su texto, del que leí algunos fragmentos al publicarse
las actas del coloquio el año
siguiente. Se me ocurrió traducir la pieza al castellano, con
la intención de crear la posibilidad de darla a conocer algún día al público español. En el curso monográfico «Cervantes
en el aula»,
que imparto en la Facultad
de Filología de Belgrado, tres estudiantes, en la época alumnas de tercer
curso de carrera
de Filología Hispánica, se encargaron de hacer una primera traducción del serbio al español:
Ana-Marija Bjegović, Vanja Vulević
y Kristina Milovanović. Varias revisiones, correccio- nes y relecturas de esta versión
inicial han corrido
a cargo de la
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que firma estas líneas,
así como, ya en su fase final,
de Lourdes García Lorenzo, profesora en la
Universidad de Vigo, a la que agradecemos su valiosa ayuda.
Me acuerdo de mi último encuentro con Aleksić, en un café cercano a la Facultad,
cuando le expuse
mi propuesta y cuando me prestó amablemente varias ediciones de su obra. Ninguno de nosotros sospechaba que esta sería
nuestra última reunión:
el escritor fallecía
poco tiempo después,
a los 75 años de edad. Este Don Quijote del Bramante,
ahora en la lengua
de Cer-
vantes, va dedicado
a su memoria.
5. Notas
editoriales
Para
realizar esta traducción hemos compaginado dos versio- nes originales de Don Quijote del Bramante. La primera ha sido un ejemplar
mecanografiado cedido por el autor,
texto que, suponemos, data de la época cuando se escribió
la obra (1967). La segunda,
más completa porque incluye acotaciones (inexis- tentes en la primera versión), forma parte de un volumen titu- lado Teatro escolar (Школско позориште, 1974). En este libro, Don Quijote del Bramante se encuentra entre varios materiales destinados a ser representados en fiestas
escolares: obras dra- máticas
cortas, recitaciones, composiciones musicales, parti- turas, canciones y danzas populares. Además de textos origi- nales firmados por conocidos autores de la LIJ serbia, el tomo
contiene instrucciones y propuestas de montaje
para maestros y educadores.
Las dos versiones de Don Quijote
del Bramante, la mecano-
grafiada y la impresa, son idénticas en la parte textual. Hemos optado por la segunda
porque contiene amplias
acotaciones, tanto para explicar todo lo relativo a la acción o
al estado aní- mico de los personajes cuanto a la puesta en escena. Asimismo, hemos preferido esta como base de la versión española
porque ha sido fijada en una obra impresa.
En cuanto a la traducción,
el reto mayor ha sido dotar a la versión
meta del mismo tono natural,
levemente ingenuo y divertido que caracteriza el texto de partida.
También hemos vigilado que la
transposición resulte exacta, clara y respetuo- sa con cada palabra, cada frase y cada estructura sintáctica del original, prestando una atención
especial a las expresiones idiomáticas.
Esperamos haber logrado transmitir el espíritu, la gracia y la fantasía que emana este Quijote infantil serbio.
Jasna Stojanović Departamento de Estudios Ibéricos. Facultad
de Filología Universidad de Belgrado, Serbia
| jasto@fil.bg.ac.rs
Belgrado, noviembre 2021
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